lunes, 9 de diciembre de 2013

Moliendo Tierra, maíz, acciones y memorias


Moliendo
Tierra, maíz, acciones y memorias

Ganador de la beca:
Santander en serio Gobierno de la Gente
Programa departamental de estímulos
2013
























MOLIENDO: TIERRA, MAÍZ, ACCIONES, MEMORIAS


A través de un itinerario de viaje a lo largo de Santander para recolectar varios puñados de tierra, que finalmente serán molidos y mezclados con granos de maíz en la sala de exposiciones Jorge Mantilla Caballero del Instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga, el artista Milton Afanador ha venido indagando el papel mediador del cuerpo humano en la posibilidad de encontrar formas culturales ocultas tras las divisiones político-administrativas de la región. Viajando en la colorada –su motocicleta Suzuki modelo GNS 125– ha trazado una noción de territorio no vinculada a los designios convencionales de los gobiernos locales y regionales, sino al uso del maíz en sus prácticas gastronómicas. Y es que, como señalara en algún momento el artista, este alimento es tal vez uno de los pocos elementos integradores de Santander, al tratarse del común denominador de la arepa amarilla andina y el bollo limpio de la zona aledaña al río Magdalena, y que, a diferencia de otros rasgos identitarios, cercanos a la ficción vacía, permite trazar un vínculo real que sería absurdo establecerlo entre el dulce bocadillo veleño y el barramejo sancocho trifásico (pollo, carne y pescado).

Por otra parte, y como una capa adicional de sentido, su propuesta de arte-acción se vincula a la conciencia de un cuerpo que reconoce el fundamento de la existencia en la perseverancia del trabajo humano. Trabajo no evidente para muchos de nosotros, a quienes se nos presentan las cosas en toda su inocencia sobre los estantes de los supermercados o las plazas de mercado, pero que siempre ha estado ahí, acumulado en cada hora de vida de una población que, como la campesina, está dispuesta a levantarse de madrugada para extraer los sabores de la tierra. Sabores que tampoco llegarían a nuestros paladares si no fuera porque las tradiciones culinarias de la región, vinculadas en muchos casos al recuerdo del maíz como alimento sagrado, han perdurado en las deliciosas formas de los envueltos, las bebidas de chicha, los bollos dulces y otras varias tentaciones que con el simple hecho de nombrarlas terminan desatando el irrefrenable deseo de cometer el pecado de la gula.   

Martín Camargo / Filósofo y magister en semiótica de la UIS

2 comentarios:

  1. Gracias, Milton, por compartir esta documentación, que permite apreciar lo estupendo de esta acción impregnada de verdad. Saludos desde Santo Domingo. Llegué a tu blog a través de tu página de Contemporary Performance Network

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  2. Cordial saludo, Mucho tiempo después descubro tu mensaje, todo debido a mi poca habilidad de administración de redes sociales; me disculpo por eso, por mi falta de receptividad, pero no de interés. Gracias por tus palabras, alimentan mi proceso y me motivan para seguir investigando y accionando desde la corporalidad.

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