martes, 18 de septiembre de 2012

Zapping


 

El proyecto curatorial Zapping, conformado por Nicolás Cadavid y Martín Camargo, concentró parte de sus esfuerzos en investigar los procesos de creación artística adelantados en los últimos diez años en la denominada zona oriente, constituida por Santander.



MILTON AFANADOR
En las dos etapas de su proyecto 100% americano (Colombia 2005 y México 2006), Milton Afanador quiso cuestionar, a través de estrategias fotográficas, la hegemonía de las imágenes gringas y europeístas en la configuración de una práctica artística consciente de su herencia mestiza. Rechazo que se tradujo en una comprensión del montaje como exclusión de cualquier espacio de encuentro para la reconciliación simbólica, y cuyo límite máximo de iconoclasia lo condujo hasta la interpretación que hiciera de la Virgen del Carmen, titulada Nuestra señora de la esquina (2006), en la que los referentes europeos de madre e hijo fueron eliminados para darle paso a la imagen de dos indígenas de ascendencia quechua. Una transgresión nihilista que bien pudo haberlo llevado a la falsa ilusión de querer retornar inmaculadamente al pasado prehispánico, pero que, hablando en términos de una conciencia histórica agudizada, le permitió implementar un enfoque dialéctico mucho más fructífero en su siguiente proyecto: El Milton del Virresches y su accionar estético (Colombia 2006-2011, México 2007 y Argentina 2008).


El reto de emplear dicho enfoque dialéctico radica en que, una vez adjudicada la pretensión de validez a una gran variedad de posiciones fundadas en principios irreconciliables, no puede exigírsele a ninguna de ellas que abandone sus posiciones ideológicas a favor de una falsa universalidad. Una perspectiva que le permitió reformular el modo en que había estado planteando el problema del ser latinoamericano, virando hacia la construcción de imágenes tan densas y ambiguas como  Autorretrato en el mercado de San Telmo (Buenos Aires: 2008) y Autorretrato ante el Congreso de Buenos Aires (Buenos Aires: 2008). Imágenes que sin ninguna nostalgia proyectan el siguiente dilema: o se acepta un destino marcado por la herencia de exotismo caricaturesco, vinculado a la exuberancia de la naturaleza y los modelos frustrados de modernidad, o se lucha por la construcción de una experiencia que logre disolver estas formas reductivas de representación. Un dilema que, en la figura del Milton del Virresches, parece estar inclinado hacia la reivindicación de la fuerza de todos aquellos héroes anónimos que tras la máscara de su vida cotidiana luchan por construir un cuerpo social arraigado en el proyecto emancipatorio de una narrativa latinoamericana aún en construcción.
Martín Camargo Flórez

 

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