jueves, 8 de septiembre de 2011

ARTISTA DE LO URBANO

MILTON AFANADOR ALVARADO: ARTISTA DE LO URBANO

“En este mundo los actos son columnas,
testimonios, materia de verdad”
Eduardo Cote Lamus

Aunque el concepto de lo urbano es un “lugar común” del que todo artista bebe y del cual, se mantendrá unido como si fuese la fuente del saber o de la eterna juventud, el caso del maestro Afanador es una apuesta a la seriedad y sabiduría que su ojo crítico ha develado en diferentes urbes del mundo. Como reconocimiento a su trabajo, además de su tesis laureada en la Universidad Industrial de Santander es el hecho de haber sido escogido como uno de los ocho artistas que participarán en el 14 Salón Regional de Artistas- Zona Oriente- que permitirá que su propuesta artística, centrada en lo urbano, sea nuevamente conocida ante el público santandereano.

Milton Afanador es un fotógrafo comprometido con su trabajo que, continuamente, emprende ejercicios fotográficos en aras de una excelencia que, seguramente, será siempre su trofeo más preciado. Como prueba de ello, está la serie de imágenes del 2011 en torno al “bus” que muestran, en un nivel superficial, un vehículo destruido, pero que, ante una mirada un poco más profunda, revela esa simbiosis de lo urbano con la naturaleza. Es el esqueleto de un “animal” de la selva de asfalto que cumplió con su ciclo de vida y que ahora, ya muerto, entra en contacto con las lianas, con las enredaderas y con todos esos elementos naturales que tienden a fusionar el presente, el pasado y el futuro. Una apología del porvenir en donde la naturaleza tomará revancha ante tanto atropello por parte del hombre. Las cenizas de aquel bus que, en vida, contaminó su medio y que ahora vuelve, como el hijo pródigo, a la madre tierra para que ésta dicte su sentencia de no-vida. Por otro lado, está el ejercicio de este artista, titulado “Fachada”, que bien podría ser ese otro “esqueleto”, pero, en esta oportunidad, de una familia que, como núcleo de la sociedad, habitó en ese espacio que ahora, ante la desintegración experimenta un vacío donde las paredes ya no lo son, donde el cemento ha desaparecido como la piel y solamente se perciben los huesos de aquello que fue. Serie de imágenes que encajarían, de manera perfecta, con aquel célebre poema de Cote Lamus, del que emana: “Y los que piedra a piedra, brazo a brazo, /movidos por el látigo o el hambre/ hicieron la muralla, ¿dónde se encuentran?”.

Dentro de la riqueza visual que ofrece su variada obra fotográfica, hay un personaje intrigante que este artista configuró y que aún sigue con vida, lógicamente, cuando él así lo decida: “El Milton Del Virresches”, ser fantástico que, como él mismo señala: “no es luchador, no practicó la lucha libre y lo más posible es que nunca lo haga. Esta disciplina, espectáculo y deporte llegó a él por lo visual, por su sentido coreográfico y de coordinación estética, afirmando desde lo personal que es un ballet de machos que danzan a golpes en la lona”. Este personaje tal y como le sucedió a este artista y a tantos otros, lo persigue día y noche. Al respecto de este asunto, Pirandello manifestó en el proceso de creación de “Seis personajes en busca de autor” que “no se da vida en vano a un personaje”. En el caso del maestro Afanador, éste llama la atención por el elemento simbólico que emplea: la máscara que, para su creador, es vital por la carga visual que posee. En sus múltiples trabajos, dedicados a este enmascarado, su personaje deambula por espacios que no son los propios de su entorno; recorre sistemas de transporte público, plazas de mercado, andenes, centros comerciales, bares de diversa índole, entre otros. En conclusión, es el artista que se camufla ante el personaje y éste le da esa fuerza y esas ganas por explorar lo prohibido y lo que no lo es, pero que ante la máscara, siente la libertad de aventurarse ante lo desconocido.

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